MIGRACIÓN DEL BLOG
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El contenido de este Blog ha sido movido a un nuevo alojamiento, allí podreis leer algunas historias viejas y todas las nuevas.
LA NUEVA DIRECCIÓN ES: http://cualquiertiempodormido.blogspot.com/
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No se quien dijo que las burbujas económicas sólo se someten a dos reglas, la primera es que existen, (aunque los que se forran a su costa juren por la gloria de sus madres que no es así), la segunda es que explotan, da igual los medios que se empleen para evitarlo, ningún globo se puede inflar eternamente, es un hecho misterioso que a pesar de su obviedad es más fácilmente entendible por un niño de tres años que por muchos inversores, los mismos que cuando el asunto hace “puff!” claman al cielo buscando venganza por su mal fario.
El 24 de octubre de 1929 fue jueves y negro, ése día salió a la venta el primer y más famoso fascículo de una colección de libros llamada “como joder en 24 horas tus ahorros en bolsa”, interesante serie que se edita periódicamente, cada tres o cuatro lustros, impepinable, cíclica y a la que nunca faltan compradores, tradición mantenida de padres a hijos, de abuelos a nietos, toda la vida currando para cambiarlo por cuatro papelitos, papel higiénico de lujo, la misma piedra desgastada a base de tropezar con ella.
Y el caso es que al final siempre hay un grupo selecto listillos que salvan el culo a tiempo, que recogen el velamen antes de la tormenta y luego hacen frases que pasan a la historia, como la que dijo el patriarca de los Kennedy , Joseph Patrick Kennedy Senior, al vender buena parte de sus valores en bolsa justo antes del crack del 29, “cuando hasta el limpiabotas te aconseja invertir en esta o aquella acción, es que el mercado está inflado”.
Y tanto, los locos años veinte llevaron un desquiciado proceso especulativo a la bolsa, era tremendamente común el pedir créditos bancarios para financiar hasta 2/3 partes de la inversión en acciones aunque el PER (un indicador que se usa para establecer si una compañía esta sobrevalorada) en algunos casos triplicaba lo aconsejable, ¿no os suena?, da igual, leña al mono, que el miedo es para nenazas y fracasados, la bolsa nunca baja, los pisos nunca bajan, tiembla Rockefeller, que hay un nuevo gallo en el corral.
Así les fue, “para dormir o para saltar” preguntaban en los hoteles a los ex millonetis cuando pálidos como filetes de pollo alquilaban las habitaciones de los últimos pisos, así es la vida, como consuelo a los que nos suelen dar en los morros nos queda que aquel histórico día también hubo mucha gente valiosa que se pilló los dedos, Groucho Marx o Winston Churchill, por ejemplo.
Dicen que hay una ley económica no escrita que sostiene que los grandes rascacielos se construyen siempre antes de los hostiones bursátiles, el Empire State durante el 29, las Torres Petronas antes de la crisis asiática de hace unos añitos, el nuevo World Trade Center vendrá después de el batacazo sub-prime, y de ser verdad no hay mas que darse un paseo por la castellana para darse cuenta de lo que nos espera.
TODOS A UNA

El veintitrés de Abril de 1476 al comendador mayor de
Los auténticos motivos de tan sangrienta decisión colectiva se convirtieron en un bocado exquisito que el tiempo y el olvido han devorado con fruición, quinientos y pico años son muchos años, y si además metemos de por medio la labor de un tipo al que el propio Cervantes llamó “Fénix de los ingenios y Monstruo de la naturaleza” el lío ya está montado.
Parece ser que Lope, para componer su obra se basó en los escritos de 1572 de Fray Francisco de Rades y Andrade, una crónica sobre las órdenes militares de la época en la que presentaba el asunto como un levantamiento popular contra la tiranía de un déspota, uno casi sonríe al pensar en la cara que, de haber sido así, se le debió quedar al mandamás al observar como un pueblo entero decidía poner fin por la vía rápida a sus desmanes, y casi me enternezco al oír aquella supuesta contestación dada por el populacho al juez encargado de la investigación, (a saber “¿Quién mató al comendador?, Fuenteovejuna señor, ¿Quién es Fuenteovejuna?, Todos a una, señor”).
Pero la realidad siempre es menos poética, y a pesar de los prolijos detalles que el Fray da del linchamiento, historiadores más actuales ponen en duda su versión de los hechos, (escrita 96 años después del ajusticiamiento) y enmarcan la revuelta en la guerra civil que vivió este país a la muerte de Enrique IV, el impotente.
Por lo visto en aquellos años era común que los pueblos y villas pasaran de mano en mano como la falsa moneda, en función de las débiles alianzas y los farragosos intereses de los nobles y reyes de turno, en este caso, Fuenteovejuna era motivo de discordia entre la ciudad de Córdoba y
Así, por las malas, era como se solían solventar las disputas en aquellos años, pero entre poderosos, tristemente la realidad era que un noble podía tocar las narices a la plebe cuanto quisiera y dormir a pierna suelta por las noches, y es que, al final, siempre son los mismos los que pagan con su sangre los enfrentamientos ajenos.
TROPPO VERO

Ahí está, por los siglos de los siglos, Giovanni Battista Pamphili, más conocido como Inocencio X, con su nada inocente cara observando al genio que le retrata, rojo sobre negro, mirada ajada, agria, desconfiada, más propia de un personaje de los Soprano que de el representante de Dios en la tierra, con la mano izquierda agarrando el reposabrazos mientras el pulgar sostiene una nota sin duda repleta de intrigas.
Puteado, molesto porque en la paz de Westfalia los europeos habían puesto fin a treinta años de muertos, una panda de inútiles que habían tenido la osadía de dejarle a un lado, ninguneando su mando espiritual, reduciendo sus prebendas, menos poder para un cargo para el que hay que valer, para el que hay que tener ojos en la nuca.
Manipulado, viejo, rodeado de hombres inútiles y mujeres perversas, con su cuñada con derecho a roce Olimpia Maidalchini a la cabeza, haciendo y deshaciendo, condimentando el vino de sus enemigos con venenos de toda clase y condición, preguntándose a cada bocado si es el último, si la última puñalada trapera asestada en palacio tendrá como destino sus propios riñones.
Una familia encantadora, generosa, nada apegada al dinero, tanto que a la muerte del propio Inocencio no quisieron ni pagar su entierro, dejando al Papa tres días cogiendo frío en la sala de la plancha, hasta que el tema comenzó a oler por si mismo y no quedaron más huevos que rascarse el bolsillo.
Un sinvivir, una pintura genial, el hombre y sus demonios, a la vista, sin necesidad de escarbar demasiado, un papa desnudo y un autor, sevillano pintor de la corte española, que cuenta más en una pincelada que muchos escritores en diez capítulos, un maestro que en vista del percal Vaticano no se achanta y hace el mejor de los retratos.
Una frase que pasará a la historia, cuando el Santo Padre se ve por primera vez frente al cuadro, arruga el morro y mira de forma sombría asus sirvientes, es como un espejo que no refleja nada bueno, una realidad fría y desoladora ante su dueño, por fin se decide a hablar, dos palabras cortan el aire quedando eternamente asociadas a su persona.
-Troppo Vero!! (Demasiado verdadero!!)
UN DRAMATURGO, UN CONQUISTADOR Y UN MAGO

Hay tipos especiales hasta en la forma de morirse, recordatorios evidentes de lo asquerosamente frágil que es el ser humano, no importa lo grande e importante que seas, el poder y las riquezas que atesores, las veces que hayas salido victorioso tras poner tu pellejo en juego, criarás malvas antes o después.
El ejemplo más grande y evidente quizás sea el de Alejandro Magno, el conquistador, el tipo que agarró el continente asiático por el forrode los caprichos y apretó, hasta sacar todo el jugo, el genio militar, el mito.
Una vida entera sorteando mil y un peligros, mil y un intentos de asesinato, adentrándose en la batalla al frente de una masa casi incandescente de gargantas capaces de seguirle hasta las mismas puertas del infierno, un semi-Dios adorado por los suyos que acaba palmando por cogerse un pedo descomunal con los amigotes, (aunque a su muerte ya debía andar jodido con malaria, el alcohol probablemente sólo remató el trabajo)
Aleccionador.
Otro que me viene a la mente es Esquilo, literato anterior a Alejandro, luchador en las batallas de Maratón y Salamina, dramaturgo fértil que según la historia huyó de la ciudad aconsejado por el Oráculo, advertido de que su muerte se produciría al caérsele una casa encima, evitó el hombre los techos mientras pudo, pero no contó con la afición que tienen los quebrantahuesos por lanzar restos óseos desde las alturas, por lo visto un pajarraco con puntería le acertó en la sesera con el caparazón de una tortuga.
Irónico.
El último de esta lista es un mago, ya he hablado de él ,Houdini presumía de poder parar con el vientre los golpes más salvajes, en octubre de
Inútil.
EL TUERTO Y EL FILÓSOFO
El doce de octubre del treinta y seis comenzaba quedar claro que la guerra iba para largo, con el país fracturado en dos, la herida por la que se desangraba España no tenía visos de cerrarse, los frentes estaban mas o menos estabilizados y tras ellos la represión contra el opositor comenzaba a mostrar tintes brutales, en las retaguardias el terror se instauró como útil medio para mantener prietas las filas, fusilamientos, juicios sumarísimos y “paseos” de los que nunca nadie regresaba, se convirtieron en el pan nuestro de cada día, en el medio natural para resolver disputas no solo políticas, sino también económicas, familiares o incluso derivadas de males de amores, hermano contra hermano, tío contra sobrino, hijo contra padre.
Ése era el rancio ambiente que se respiraba aquel día en el Paraninfo de
El filósofo en un principio había apoyado la sublevación, había querido ver en Sanjurjo, Mola y Franco, una garantía del mantenimiento del orden y los valores cristianos, pero su fe en el alzamiento fue desvaneciéndose en la medida en la que muchos de sus compañeros y amigos fueron pasando por el paredón, al final, desencantado, con la sabiduría y la libertad de quien se sabe en el final de sus días tomó la palabra:
“Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil. (...) Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión.Se ha hablado también de catalanes y vascos, llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir otro tanto. Y aquí está el señor obispo, catalán, para enseñaros la doctrina cristiana que no queréis conocer, y yo, que soy vasco, llevo toda mi vida enseñándoos la lengua española, que no sabéis...".
Las palabras del anciano escritor zurcieron el aire y las conciencias de los allí presentes, Millán Astray, general fundador de la legión, tuerto y manco, rodeado de una guardia personal armada hasta los dientes, iracundo, con odio supurando por sus tullidos poros respondió:
"¡Cataluña y el País Vasco, el País Vasco y Cataluña, son dos cánceres en el cuerpo de la nación! ¡El fascismo, remedio de España, viene a exterminarlos, cortando en la carne viva y sana como un frío bisturí!".
Palabras que alguien entre el público remató con el lema de “Viva la muerte”.
Pero el caso es que Don Miguel no se achantó:
“(…)El general Millán Astray es un inválido. No espreciso decirlo en un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente, hay hoy endía demasiados inválidos. Y pronto habrá más si Dios no nos ayuda. Me duele pensar que el general Míllán Astray pueda dictar las normas de psicología de las masas. Un inválido que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como dije, que carezca de esa superioridad de espíritu suele sentirse aliviado viendo cómo aumenta el número de mutilados alrededor de él.(... ) El general Millán Astray quisiera crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por ello desearía una España mutilada...”.
Al legionario le tuvo que salir la bilis por los oídos después de aquello, acto seguido soltó un improperio que no sorprende viniendo de quien vino.
“Muera la inteligencia”
El hombre más inteligente de los allí presentes concluyó un discurso que ya estaba camino de pasar a la historia:
"¡Éste es el templo de la inteligencia! ¡Y yo soy susupremo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España".
Menos de diez días después, Unamuno perdía su cargo, el último día de ése mismo año, tras varios meses de arresto domiciliario moría de repente en su casa, al enterarse del suceso Antonio Machado escribió:
“Hoy ha muerto Unamuno repentinamente, como quien muere en la guerra, ¿contra quién?, quizás contra si mismo”
Pd: En la foto Unamuno sale del Paraninfo tras su enfrentaminento con Millán Astray
DJ TRAFALGAR

Desde el cabo de Trafalgar la vista es hermosa, a ambos lados del mismo los arenales de las costas gaditanas se extienden imponentes invitando al baño, tras un breve trecho con el sol apretando en el cogote, dos paseantes, uno francés y otro español, nos apoyamos sobre la barandilla maltratada por el salitre y prendemos un cigarro, lamentamos no haber traído un pantalón corto y observamos en silencio el horizonte.
-Mira Jerome, aquí fue donde los ingleses nos dieron por culo.- Comento.
Rodeamos el faro, encontramos un mísero cartel con cuatro frases y un par de fotos, intentamos imaginar como fue el fregao dos siglos atrás, no cuesta mucho, sesenta navíos dispuestos a despedazarse, tuvieron que hacer ruido, cargados hasta las trancas con marinos con oficio y sin él, levantando una polvareda blanca entre un mar de astillas y sangre, apretando los dientes, obligadosa escoger entre las balas de
Y tras eso la rendición, con los barcos desvencijados, como quesos de gruyer, y de remate un bonito temporal, con la mar insatisfecha, reclamando los cuerpos aquellos que habían osado masacrarse en sus dominios.
La juerga playera nos trae de nuevo al presente, el sol pica y encaminamos nuestros pasos hacia el chiringuito, de retirada nos cruzamos con unos ingleses, enrojecidos como tomates, con una vestimenta totalmente apropiada para conquistar el Congo Belga y con sus cámaras de fotos en ristre, parecen intrigados por conocer el lugar que da nombre a la famosa plaza, avanzamos por el camino pedregoso, sorteamos un par de grupos de turistas que lucen alegres michelines y domingas en el paraíso, sonrío, y al final del camino lo flipo, en el parking de acceso a la playa un grupo de chavales con las pupilas dilatadas y el pelo pincho estiran la fiesta entre litronas de cerveza en torno a un coche a cuya batería han conectado dos bafles enormes y una mesa de mezclas, el DJ está fuera de si, en sus oídos el chunda-chunda debe sonar a música celestial, yo personalmente pido a Dios que mande un meteorito sobre sus cabezas, el gabacho y media playa comparten mi opinión, pero que se le va a hacer, no ocurre nada.
Mientras cierro las puertas del coche y tiramos hacia Barbate me imagino a cualquiera de los marinos que, náufragos tras la batalla llegaron a esas mismas playas hace dos siglos, calados hasta los huesos y santiguándose por seguir de una pieza, pienso la cara que pondrían si les metieran en una cápsula del tiempo y vieran el percal actual, lo mismo se volvían corriendo al agua.
ARTHUR NEBE
Hay una escena, creo que es en “la chaqueta metálica”, en la que un generalote amenaza con meter un puro al protagonista al darse cuenta de que éste lleva en el casco un símbolo de la paz al lado de la frase “Born to Kill”, antes del correctivo le da al soldado la oportunidad de explicar semejante contradicción, y éste ante la necesidad urgente de encontrar una buena excusa, acaba apelando a la dualidad del ser humano.
Todo este rollo es para introducir al tipo mas “dual” de la segunda guerra mundial, un pedazo de cabrón, nazi, antisemita y criminal de guerra al que la historia ahora quiere rehabilitar, Arthur Nebe fue sin duda uno de los jerifaltes del Reich, director de
Aquella panda de psicópatas fueron los responsables de cientos de miles de fusilamientos (hombres mujeres y niños sin distinción alguna) hasta tal punto que tanta crueldad acabó haciendo mella en los propios verdugos, nadie, ni el mas loco, puede disparar contra cientos de personas al día sin acabar sintiendo la necesidad de volarse la tapa de los sesos, los nazis lo sabían y fue precisamente eso lo que llevó a la creación de sistemas de exterminio masivo por gaseamiento, para evitar que los chicos rubios se tuvieran que seguir ensuciando las manos.
De hecho uno de los rumores que corren sobre Nebe es que tras estar a punto de palmar borracho un día que se quedó dormido en el coche (con el motor encendido dentro de su garaje), tuvo la triste idea de conectar la salida del tubo de escape de los camiones de transporte al receptáculo donde se hacinaban los condenados, de tal forma que al poco todos los que estuvieran en el remolque murieran por efecto del monóxido de carbono.
Espeluznante, se le atribuyen unas cuarenta y cinco mil muertes, y es aquí donde empieza las dudas sobre este individuo, existen historiadores que ahora afirman que Nebe en realidad usó todo su poder para salvar a la mayor cantidad de gente posible, atribuyéndose ejecuciones que nunca se llevaron a cabo, de tal forma que, a la vez que mataba a muchos (por obligaciones del cargo) salvaba a muchos otros, lo que se llama poner una vela a dios y otra al diablo, de lo poco que está realmente contrastado, es que fue relevado de su cargo por “blando” y que efectivamente fue el “topo” más valioso de la resistencia alemana en el selecto grupo de hijos de perra que formaron
Al final conspiró contra Hitler, y tras el atentado fallido de Julio del 44 tuvo que poner pies en polvorosa, aunque de poco le sirvió, porque poco tiempo antes de acabar la guerra fue descubierto y trasladado a la prisión de Ploetzensee, donde le colgaron por el pescuezo con una cuerda de piano.
HOGUERAS, CUERNOS Y NAVAJAZOS
El veintiuno de Agosto de 1622, Juan de Tasis y Peralta, Conde de Villamediana paseaba por
Tan centrados debían andar los condes en su aristocrático oficio que no hicieron demasiado caso al hombre que, con la excusa de dar un mensaje al de Villamediana se acercó al carruaje que les transportaba, y tal recado debía ser para San Pedro, porque en cuanto el desconocido tuvo a tiro al noble, le metió dos palmos de acero toledano “made in Spain” entre pecho y espalda, echando a correr acto seguido calle abajo.
“Esto es hecho” se dice que comentó el herido mientras notaba como la vida se le escurría entre los dedos, y así fue, ya que al poco palmaba antes de que nadie pudiera hacer nada por él, se iba un Conde poeta, cortesano, rejoneador, vividor, amigo de Góngora y enemigo de Quevedo, habitual de timbas y burdeles que no dudó en escribir multitud de sonetos metiendo caña a la pandilla de políticos caraduras que por aquellas épocas (hay cosas que nunca cambian) se dedicaban a choricear a manos llenas las arcas del estado.
Su lengua mordaz le canjeó enemigos acérrimos y su picha brava completó el trabajo, un artista seductor de doncellas y mujeres casadas capaz de engatusar hasta la mismísima Reina, que a pesar de ser mucho mas joven que él y para enojo de Felipe IV, le reía las gracias con los ojos haciéndola chirivitas, se comenta que en una jornada de rejoneo, mientras el Conde hacía cabriolas delante de los toros la monarca comentó “¡Que bien pica el Conde!”, a lo que su regio marido contestó con la mirada sombría “Pica bien, pero pica demasiado alto”.
Nunca encontraron al asesino, entre otras cosas porque no lo buscaron, si bien la mano ejecutora fue la de un mercenario, el encarguito vino desde lo más alto, y es que si después de convertir en Miura al jefe de estado, te paseabas en el siglo XVII por medio Madrid con una capa bordada con el lema “Son mis amores, reales”, estabas pidiendo guerra.
Fue un escándalo, medio país acusó del asesinato a Felipe IV y el otro medio al conde duque de Olivares, no debía andar desencaminado el populacho, ya que al poco de su muerte, para evitar que se convirtiera en una especie de mito,
Cuernos, navajazos y pecados de tipos poderosos por los que siempre pagan inocentes, no puede haber una historia mas típicamente española.
JACK “METRALLETA” MC GURN
El 14 de Febrero del treinta y seis, a Jack “Metralleta” Mc Gurn se le quedó la boca seca, borracho y pendenciero, con la cartera mas tiesa que la mojama y el pellejo hinchado por el wisky, era una vieja gloria venida a menos, embutido en unos pantalones de alquiler, probablemente intentaba hacer valer sus galones frente a dos jóvenes compañeros de oficio, probablemente les daba una clase magistral reducida de cómo convertirse en el perfecto proxeneta, o de cómo usar con clase una Thompson en un tiroteo, no cuesta trabajo pensar en las frases que salían de su boca, seguramente añorando los buenos años en los que de la mano de “Caracortada” Capone, Jack tenía potestad para apretar las pelotas de cualquier ciudadano de Chicago que osase ponerse en su camino.
La conversación no acabó con un abrazo, ni con un apretón de manos, sino con dos docenas balas disparadas a quemarropa sobre el saco de huesos en el que se había convertido Mc Gurn, sobre su mano muerta sus asesinos depositaban una tarjeta del día de San Valentín y una moneda de 5 peniques, en la tarjeta unas frases:
“Has perdido tu trabajo, has perdido tu pasta, tus joyas y casas preciosas, pero las cosas podrían ir peor, ya sabes, todavía conservas los pantalones”.
Ironía siciliana, y es que quien a hierro mata, a hierro muere, y Jack había matado mucho, unos 25 palomos se calcula, desde que puso los pies en suelo americano; siendo niño en Ellis Island y mas tarde el las callejuelas de la “Pequeña Italia” pronto intuyó lo que quería ser de mayor, cuando “
A pesar de que todo el mundo sabía quién había apretado el gatillo, Jack libró por aquello gracias a que afirmó estar retozando en un hotel con una guapa muchacha llamada Louise “la coartada rubia” Rolfe, que juró a pies juntillas haber estado en la cama con su novio en el momento de los disparos, cuando meses más tarde, a la propia Louise la pillaron en un renuncio y quedó claro que era mentira, tuvo que casarse con Mc Gurn para no tener que declarar en el juicio (legalmente no estaba obligada a declarar contra su marido) y salvar la acusación de perjurio.
Durante aquellos años de fama, el cabronazo de Jack regentó varios garitos musicales, con tácticas tan expeditivas para el negocio como la de cortar la lengua a el cantante de los locales rivales, el éxito estaba asegurado, durante unos pocos años al menos, porque tras aquello, con la caída del propio Capone el negocio comenzó a degenerar tan rápido como la moral de su dueño, cuando el gobierno además le metió en la lista de los “10 mayores peligros públicos” muchos de sus compañeros evitaron seguir haciendo trapicheos con él acelerando la barrena.
Cuando mordió el polvo poca gente le lloró, y mas de uno respiró tranquilo, era una leyenda viva y peligrosa, un archivo con piernas, notario de las muchas fechorías de los mafiosos más famosos del siglo XX, quizás ése currículo fue el que le condujo a la tumba.
PD: En la foto “la coartada rubia” y “el metralleta” sonríen felices ante la vida.
PIERNAS DE HOJALATA
A cuadros se debieron quedar los alemanes que custodiaban los cielos del norte de Francia el 9 de agosto de 1941 cuando, tras celebrar con júbilo el derribo de un caza Spitfire inglés vieron al tipo que lentamente descendía con su paracaídas desde las alturas, menudo, con ojeras y tez mortecina, al llegar al suelo aquel individuo no pudo ni tan siquiera intentar emprender la huída, no tenía piernas.
Douglas Bader, o tin legs como le llamaban sus colegas no era un piloto del montón, era un as del aire que había derribado nada mas y nada menos que a 23 aviones enemigos en los meses anteriores, y todo ello a pesar de su minusvalía, Douglas había perdido las dos extremidades inferiores en 1931, mientras hacía el cabra y vacilaba haciendo acrobacias aéreas delante de los jóvenes cadetes a los que en teoría instruía, salvó el pellejo de milagro y tras una penosa recuperación en la que nadie daba un duro por él, pidió reincorporarse a su oficio, no le dejaron al principio, pero más tarde, para desgracia de
No tardó en estrellarse por segunda vez, solo que en esta ocasión salió indemne, y debía ser muy jodida la carestía de pilotos que tenía
Y cuando por fin se adaptó, resultó que el tío era un hacha, por lo visto, en los giros extremos aguantaba mejor los problemas que tenían otros pilotos, que sufrían perdidas de visión transitoria por irse la sangre de la cabeza a los pies, para cuando estazó su tercer y último avión, esta vez obligado, ya se había hecho un nombre entre sus captores, que le trataron con cierto respeto y admiración, hizo buenas migas con el general alemán Adolf Galland, hasta tal punto que éste permitió que un aparato inglés sobrevolase Francia con el único objetivo de lanzar en paracaídas unas piernas ortopédicas para su amigo, que las había perdido durante el derribo.
De esta manera el bueno de Douglas recuperó la movilidad perdida y lo celebró inmediatamente fugándose del campo de prisioneros que le retenía, fue capturado y al poco lo volvió a intentar, varias veces, hasta que los alemanes se hartaron y le requisaron de nuevo las piernas.
Cuando fue liberado del campo de prisioneros de Colditz, en la primavera de 1945 tenía unas cuantas cosas que contar a sus nietos, a pesar de estar lisiado y ser morfinómano (fruto de los dolores causados en su primer accidente), había destrozado 26 aviones (23 alemanes y tres británicos), se había fugado de mas de media docena de prisiones, estaba vivito y coleando, era sin duda un mito.
DOS TIPOS RAROS
1920, el comienzo de una década curiosa, los jóvenes que habían salvado el pescuezo en la primera gran guerra aún se palpaban las ropas dando gracias al cielo por seguir vivos, tras las penurias de las trincheras, muchos llegaron a la sabia conclusión de que la vida pasa en un suspiro, (sobre todo cuando te bombardean con gas mostaza) dedicándose al noble arte del despiporre.
En ése ambiente, mientras unos buscaban pasarlo lo mejor posible, otros lloraban a sus muertos, y algunos otros intentaban por todos lo medios sacar tajada del asunto, mediums, espiritistas y demás fauna, hacían el agosto parasitando hasta las entretelas a viudas y huérfanos, utilizando supuestos poderes para-anormales en supuestos contactos con los finados.
Un negocio redondo que acabó uniendo (primero) y separando (después) a dos tipos tan fascinantes como raros, estoy hablando de Sir Arthur Conan Doyle y Harry Houdini, que se conocieron a principios de la década en una gira que el escapista hizo por
Resulta que el mejor mago de toda la historia era escéptico hasta la médula (supongo que por deformación profesional) y sobre todo en la última parte de su vida decidió convertirse en el azote de los predecesores de la bruja Lola, denunciando la poca vergüenza que éstos individuos poseían, llegando a presentarse en sesiones de espiritismo disfrazado y dispuesto a pillar los “trucos” de los timadores.
Eso le llevó a mantener correspondencia con el que por aquel entonces era un de los mayores defensores del espiritismo, el padre de Sherlock Holmes, que ya era famosísimo y estaba total y absolutamente convencido de que el propio Houdini realmente tenía habilidades sobrenaturales.
Aquella visión de asunto sorprendió al mago tanto que incluso se mostró dispuesto a revelar al escritor los trucos de sus proezas, en sesiones privadas, pero fue inútil, mientras fueron amigos y después de que se distanciaran al orondo literato nadie pudo nunca sacarle de sus trece.
Houdini, por su parte llevó su lucha hasta el final, llegando a establecer un acuerdo con su mujer Beatrice, un código secreto que sólo los dos conocían y curiosamente basado en las cartas de Sir Arthur, el primero que palmara intentaría comunicarse desde el mas allá con el otro, transmitiendo la clave.
Tras la muerte del ilusionista docenas de parapsicólogos intentaron lograr el contacto, buscando fama y fortuna, diez años después, Beatrice comunicó al mundo que nadie ni siquiera se había acercado y que harta de frikis, abandonaba la búsqueda.
Ése día el mago de magos, dondequiera que estuviese, seguro que se descojonó de risa.
MAMÁ, COMO MOLA ESTE JARABE
Lo que estáis viendo en la foto no es un montaje, pertenecen a los anuncios que la farmacéutica Bayer insertó en la mayor parte de los diarios nacionales en el marco de una campaña publicitaria bastante agresiva allá por el 1912, no es coña, la diacetilmorfina rebautizada con el nombre de heroína se puso en circulación a principios de siglo apenas unos días después de que viera la luz el ácido acetilsalicílico, la famosa aspirina.
Se pensó que con un unos leves cambios en la molécula de la morfina se eliminarían los perniciosos efectos secundarios de los opiáceos, manteniendo su elevada capacidad como antitusivo, y así, a cholón, sin demasiados ensayos clínicos, (por aquel entonces no se estilaba mucho ése pequeño trámite) se comenzó a recomendar como excelente jarabe para la tos en los más pequeños, bebes incluidos.
El desastre resultante quedará para la historia, como recordatorio de que las prisas por hacer un buen negocio, suelen acabar rematadamente mal, es acojonante ver como se recomendaba incluso como preventivo en “la estación lluviosa”.
Así, durante tres décadas la heroína fue una droga perfectamente legal en España, con precios que rondaban las cinco pesetas el gramo, hasta el seis de agosto de 1932, poco antes de la guerra, momento en el que fue prohibida su producción y comercialización en todo el territorio nacional.
Mucho ha llovido desde entonces, y aunque durante los últimos cien años siempre hubo adictos, morfinómanos los llamaban, la adicción a esa pequeña hija de perra comenzó a devorar vidas a mansalva en el último tercio de este siglo pasado, teniendo el pico de consumo a finales de los ochenta, actualmente los tratamientos relacionados con su uso han descendido significativamente, provocado quizás por que no hay que ser un genio para darse cuenta de lo muy destructiva que es, a pesar de ello, según el plan nacional sobre drogas de 2007 en encuestas realizadas a adolescentes en institutos, su consumo viene a estar habitualmente por debajo del 1%.
Da que pensar el hecho de que uno de cada cien adolescentes en España estén haciendo juegos malabares frente a un abismo que a pesar de todo lo que se ha hecho, no para de tragarse gente.
Imaginad la situación, 30 de Marzo de 2005, hace bien poco, 110 palomos a lo largo y ancho de Norteamérica sellan sus correspondientes 110 boletos de
Les toca el segundo premio, ya que fallan el último número, se reparten casi veinte millones de dólares, en lo que aparentemente es la pesadilla de cualquier estadístico, si lo habitual son 4 acertantes, ése día aparece un regimiento, inmediatamente saltan las alarmas en
Pero resulta que los acertantes no se conocen entre si, no forman parte de una peña, ni de una secta de frikis adoradores de la serie Lost, no se les ha aparecido la virgen, ni son super hackers informáticos capaces de manipular con sus ordenadores las máquinas del mundo, resulta que son amas de casa, curritos del medio este con su panza cervecera y su bandera en el porche, inmigrantes, blancos, negros y amarillos, una muestra perfecta de los diferentes estratos sociales del imperio.
Cunde el pánico en Quántico, llaman a Fox Mulder y a Dana Scully deseando que sean reales pero, ¡mierda!, solo son actores, comienzan a hacer entrevistas a cada uno de los agraciados, les ponen un mono naranja, les hablan de de un maravilloso lugar de vacaciones llamado Guantánamo y al final confiesan.
Son culpables, todos ellos habían comido las mismas galletas, ésas galletitas chinas de la suerte que tan populares son en medio mundo, en cuyo interior encuentras papeles con frases que parecen sacadas del zodiaco del “Pronto”, a el lumbrera que escribía aquellas sentencias se le había ocurrido insertar una serie de números mágicos, animando al personal a jugarlos a la lotería, curiosamente ése día acertó.
No se si los afortunados hicieron algún regalo al literato, pero lo seguro es que a ningún currante de Wonton Food INC (fabricante de las galletas), le tocó ni una perra gorda.
Para tirase de los pelos.
CÓCTELES Y DICTADORES
¿Que tendrán los dictadores que siempre les parecen pequeños sus dominios?, ¿que misteriosos y pestilentes procesos gobernarán sus podridas cabezas?, supongo que ése es un tema digno de estudio, alguien, un organismo internacional o una ONG (cerebros sin fronteras, o algo por el estilo) debiera dedicarse a recoger los sesos de los cabrones de la humanidad, cuando palman, bien en la horca, bien masacrados por sus sufridos súbditos o bien en la cama acribillados por tubos y respiradores, debiera ser obligatorio que una cuadrilla de asépticos neurólogos, con su serrucho y su frasco de formol, pudieran coger la masa gris del finado y llevársela bajo el brazo, para estudiarla con calma, a lo mejor así se podría llegar a entender lo incomprensible.
En 1939, Stalin dio buen ejemplo de ello, después de repartirse Polonia junto con su amigo Adolf, (si es que los extremos en el fondo se adoran), se encaprichó de la tierra de los finlandeses decidiendo mandar a 450000 hombres al país vecino para, básicamente, quedarse con todo.
Creían los rusos que aquello iba ser como coser y cantar, pero les salió rana, los finlandeses, y su gran amigo el general invierno, resultaron ser un hueso difícil de roer incluso para los bien aclimatados vecinos del este, con una proporción de uno para tres, plantaron cara sacándoles los colores a los mandos estalinistas, entre los que reinaba una peligrosa mezcla de incompetencia y orgullo.
Fruto de aquel sindios, nació uno de los cócteles mas famosos de la historia, el Molotov, bautizado así por los finlandeses en honor al diplomático ruso Viacheslav Molotov, un cara dura que mientras sus cañones rugían en el ártico, tuvo la poca decencia de declarar al mundo que “el ejército ruso no esta bombardeando Finlandia, tan solo está enviando alimentos”, a lo que los finlandeses respondieron con sorna que “Ya que Molotov pone la comida, nosotros pondremos los cócteles”.
La guerra de invierno le salió cara a Stalin, 127000 muertos nada menos, y aunque al final Finlandia perdió el 10 % de su territorio, el ejército rojo mostró a las claras su debilidad, hasta tal punto que tras el fiasco, Stalin recuperó a buena parte de los oficiales previamente purgados por no ser entusiastas comunistas, e intento modernizar sus medios, demasiado tarde, porque desde el sur unos tipos rubios con los ojos azules y gorras de plato con calaveras miraban y atentamente tomaban nota, decidiendo no esperar a 1945 para invadir
Anécdotas de ciencia e historia
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